Gabilondo, último telediario A.O.

20 01 2009

Iñaqui Gabilondo dedicaba ayer su apertura en Noticias Cuatro a Obama. Un punto de vista interesante: “está llamado a defraudar a quienes esperan que Lázaro resucite y el agua se convierta en vino”.

Anuncios




“Obama” por José Saramago

20 01 2009

saramago_no_suplemento_clarin500

Es, según mi opinión, una de las personas sabias del mundo. Una brújula que señala a una inmensa minoría donde está más o menos el Norte al que mirar. Por eso me parece adecuado estrenar este blog con un artículo de José Saramago:

A Martin Luther King lo mataron. Cuarenta mil policías velan en Washington para que hoy no le suceda lo mismo a Barack Obama. No le sucederá, digo, como si estuviera en mi mano el poder de conjurar las peores desgracias. Sería como matar dos veces el mismo sueño. Talvez todos seamos creyentes de esta nueva fe política que irrumpió en Estados Unidos como un tsunami benévolo que se va a llevar todo por delante separando el trigo de la paja y la paja del grano, talvez sigamos creyendo en milagros, en algo que venga de fuera para salvarnos en el último instante, entre otras cosas, de ese otro tsunami que está arrasando el mundo. Camus decía que si alguien quiere ser reconocido basta con que diga quien es. No soy tan optimista, pues, en mi opinión, la mayor dificultad está precisamente en la indagación de quienes somos, en los modos y en los medios para alcanzarlo. Sin embargo, ya sea por simple casualidad, ya sea a caso hecho, Obama, en sus múltiples discursos y entrevistas, ha dicho tanto de sí mismo, con tanta convicción y aparente sinceridad, que a todos ya nos parece que lo conocemos íntimamente y desde siempre. El presidente de Estados Unidos que hoy toma posesión resolverá o intentará resolver los tremendos problemas que le esperan, talvez acierte, talvez no, y algo de sus insuficiencias, que ciertamente las tendrá, se las tendremos que perdonar, porque errar es propio del hombre como por experiencia hemos aprendido a nuestra costa. Lo que no le perdonaríamos jamás es que llegara a negar, deturpar o falsear una sola de las palabras que ha pronunciado o escrito. Podrá no conseguir establecer la paz en Oriente Próximo, por ejemplo, pero no le permitiremos que cubra el fracaso, si tal se produce, con un discurso engañoso. Lo sabemos todo de discursos engañosos, señor presidente, mire bien donde se mete.





Después de Obama

20 01 2009

Es 20 de Enero de 2009, martes. Hoy tomará posesión el 44 Presidente de EEUU, Barack Hussein Obama. No sólo es el primer presidente negro de la historia de los Estados Unidos. También es la primera persona de raza negra que se pone al frente de un Imperio a lo largo de la historia. Pero Obama no sólo es negro.

Obama es el sucesor de uno de los mayores desastres en años, George W. Bush. Obama es la persona que ha recibido el encargo de cambiar el mundo, o de cambiar Estados Unidos para que luego el mundo cambie. También es la persona que movilizó al mayor número de votantes en unas elecciones norteamericanas. Obama es una duda, un icono, un movimiento social nunca visto, una ilusión, una revolución con forma de pantalla, una portada de revista, una camiseta, una bandera. Obama es un estadio abarrotado de gente bajo la lluvia, que lo escucha hablar con lágrimas en los ojos. Obama es sólo un político inteligente y parece que bien preparado, con buen discurso, que sustituye a otro que ha sido desastroso, pero hoy, 20 de enero, la mayor marea global de ilusión de la historia no mira a Barack Obama como a menos que un mesías. Obama es hoy una religión con millones de fieles, dentro y fuera de EEUU.

Obama es el patito feo al que todos mirábamos con cariño hace ya mucho tiempo, cuando decidió dar un salto al abismo y pelear con Hillary Clinton. “Batalla imposible”, pensábamos. Es el “¿y si gana las elecciones?” en la campaña contra McCain. Y es el mayor gigante mediático de la historia desde que lo logró. Nada parecido.

Hoy empieza la era Obama. Día 1. Hoy el mundo mira con lupa, como desde hace unos meses, a ese hombre condenado a no ser visto como tal. Cambiará el mundo, dicen unos. Nos decepcionará, porque es su trabajo, dicen otros. Veremos.